miércoles, 5 de febrero de 2014

Que lo entienda la abuela.

 
Tratar a otras personas con habilidad y con gracia, es propio de
quienes conocen la importancia del uso de las palabras y los gestos de
acuerdo con la situación y el contexto en el que se desarrolla un acto
comunicativo.
 
Alguien con el talento para discernir lo que precede a una comunicación 
(las expectativas e intereses del receptor y lo que éste
espera de quien comunica) y cómo llegar mejor a un destinatario según
las condiciones de su nivel cultural, tiene el éxito asegurado en la
transmisión del mensaje que se proponga. Puede, incluso, esperar que
sucedan acciones que se deriven de lo que ha comunicado.
 
Claridad, brevedad y simpleza son algunas de las cualidades que la
comunicación de la ciencia –o Divulgación Científica– plantea para los
productos comunicativos de los divulgadores, periodistas y
científicos, especialmente de los segundos quienes están obligados a
difundir los resultados de las investigaciones cuando son financiadas
por instituciones públicas, es decir, con el dinero de los ciudadanos.
 
En el contexto de la Divulgación Científica se ha vuelto lugar común
la expresión “que lo entienda la abuela”  como un reto para los
divulgadores que se dirigen al público general, instándolos a que lo
hagan en el idioma común, con metáforas, comparando, por ejemplo, las
realizaciones científicas y tecnológicas que quieran explicar con
situaciones o cosas propias de la cotidianidad ciudadana. En otras
palabras, que se expresen de tal manera “que lo entienda la abuela”,
es decir, ese público general.
 
Ahora, si bien las características fundamentales de la ciencia son,
entre otras, la generalidad, la predicción, la objetividad y la
sistematicidad, actualmente la comunicabilidad se convirtió en otro de
los rasgos notables del conocimiento científico, en tanto la
responsabilidad social de sus actores de dar a conocer los resultados.
 
Por eso, la Divulgación Científica como estrategia para la
comunicación de la ciencia y la tecnología, distingue los públicos a
los que se dirigen los resultados de investigación científica,
atendiendo a los intereses de cada grupo en particular. Es claro,
entonces, que la siguiente diferenciación de públicos no se hace desde
el punto de vista de la ignorancia, sino como una táctica comunicativa
para enfocar el mensaje:
 
1. Público general: normalmente, la comunicación de ciencia y
tecnología dirigida a este público la realizan los periodistas, aunque
también la pueden hacer los investigadores cuando se dirigen a los
ciudadanos utilizando palabras comunes. Hay científicos que se
destacan por su manera de llegar al público general con temas
“pesados” que presentan en forma sencilla, como Isaac Asimov, Carl
Sagan y  Stephen Hawking, entre otros
 
2. Público académico: a este grupo se le dirige la comunicación usando
expresiones un poco más técnicas que en el caso anterior. Comúnmente
este enfoque de comunicación es realizada por los mismos
investigadores con el fin de compartir sus experiencias investigativas
con docentes y especialistas de otras áreas. Cuando se utiliza algún
tecnicismo propio del área de quien comunica, inmediatamente se debe
explicar
 
3. Público de especialistas: es un ámbito en el que circula
información especializada de una disciplina en particular. Aquí los
científicos se comunican con especialistas de su misma área, razón por
la cual no tienen que definir los términos altamente técnicos propios
de sus ejercicios
 
4 Agentes de decisión: público conformado por grupos de empresarios,
dirigentes o funcionarios que toman las decisiones sobre la viabilidad
e inversión de los proyectos. La comunicación dirigida a este público
es continuamente utilizada por los investigadores, o entidades, que
requieren presentar informes ejecutivos para lograr presupuestos
 
Finalmente, en el contexto académico y científico se dice,
refiriéndose a la divulgación de los resultados de investigación, que
“ciencia que no se publica no es ciencia”, frente a lo que sería más
preciso decir “ciencia que no se publique está incompleta”, por
faltarle su proceso más importante como es el de devolverle a la
sociedad resultados susceptibles de apropiación y aplicación para que
ésta transforme positivamente su entorno industrial, comercial,
económico, cultural y artístico.
 
Así pues, en la difusión de los resultados de ciencia y tecnología los
investigadores y los periodistas, para comenzar,  deben clarificar muy
bien cuál es el público al que se dirigirán, y si se trata de los
ciudadanos la recomendación es pensar como si estuvieran explicándole
a un niño o a la abuela.

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