Tratar a otras personas con habilidad y con gracia, es propio de quienes conocen la importancia del uso de las palabras y los gestos de acuerdo con la situación y el contexto en el que se desarrolla un acto comunicativo. Alguien con el talento para discernir lo que precede a una comunicación
(las expectativas e intereses del receptor y lo que éste espera de quien comunica) y cómo llegar mejor a un destinatario según las condiciones de su nivel cultural, tiene el éxito asegurado en la transmisión del mensaje que se proponga. Puede, incluso, esperar que sucedan acciones que se deriven de lo que ha comunicado. Claridad, brevedad y simpleza son algunas de las cualidades que la comunicación de la ciencia –o Divulgación Científica– plantea para los productos comunicativos de los divulgadores, periodistas y científicos, especialmente de los segundos quienes están obligados a difundir los resultados de las investigaciones cuando son financiadas por instituciones públicas, es decir, con el dinero de los ciudadanos. En el contexto de la Divulgación Científica se ha vuelto lugar común la expresión “que lo entienda la abuela” como un reto para los divulgadores que se dirigen al público general, instándolos a que lo hagan en el idioma común, con metáforas, comparando, por ejemplo, las realizaciones científicas y tecnológicas que quieran explicar con situaciones o cosas propias de la cotidianidad ciudadana. En otras palabras, que se expresen de tal manera “que lo entienda la abuela”, es decir, ese público general. Ahora, si bien las características fundamentales de la ciencia son, entre otras, la generalidad, la predicción, la objetividad y la sistematicidad, actualmente la comunicabilidad se convirtió en otro de los rasgos notables del conocimiento científico, en tanto la responsabilidad social de sus actores de dar a conocer los resultados. Por eso, la Divulgación Científica como estrategia para la comunicación de la ciencia y la tecnología, distingue los públicos a los que se dirigen los resultados de investigación científica, atendiendo a los intereses de cada grupo en particular. Es claro, entonces, que la siguiente diferenciación de públicos no se hace desde el punto de vista de la ignorancia, sino como una táctica comunicativa para enfocar el mensaje: 1. Público general: normalmente, la comunicación de ciencia y tecnología dirigida a este público la realizan los periodistas, aunque también la pueden hacer los investigadores cuando se dirigen a los ciudadanos utilizando palabras comunes. Hay científicos que se destacan por su manera de llegar al público general con temas “pesados” que presentan en forma sencilla, como Isaac Asimov, Carl Sagan y Stephen Hawking, entre otros 2. Público académico: a este grupo se le dirige la comunicación usando expresiones un poco más técnicas que en el caso anterior. Comúnmente este enfoque de comunicación es realizada por los mismos investigadores con el fin de compartir sus experiencias investigativas con docentes y especialistas de otras áreas. Cuando se utiliza algún tecnicismo propio del área de quien comunica, inmediatamente se debe explicar 3. Público de especialistas: es un ámbito en el que circula información especializada de una disciplina en particular. Aquí los científicos se comunican con especialistas de su misma área, razón por la cual no tienen que definir los términos altamente técnicos propios de sus ejercicios 4 Agentes de decisión: público conformado por grupos de empresarios, dirigentes o funcionarios que toman las decisiones sobre la viabilidad e inversión de los proyectos. La comunicación dirigida a este público es continuamente utilizada por los investigadores, o entidades, que requieren presentar informes ejecutivos para lograr presupuestos Finalmente, en el contexto académico y científico se dice, refiriéndose a la divulgación de los resultados de investigación, que “ciencia que no se publica no es ciencia”, frente a lo que sería más preciso decir “ciencia que no se publique está incompleta”, por faltarle su proceso más importante como es el de devolverle a la sociedad resultados susceptibles de apropiación y aplicación para que ésta transforme positivamente su entorno industrial, comercial, económico, cultural y artístico. Así pues, en la difusión de los resultados de ciencia y tecnología los investigadores y los periodistas, para comenzar, deben clarificar muy bien cuál es el público al que se dirigirán, y si se trata de los ciudadanos la recomendación es pensar como si estuvieran explicándole a un niño o a la abuela.
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